Asumo con enorme ilusión y un profundo sentido de la responsabilidad mi nombramiento como Presidente Electo de la European Society for Sexual Medicine (ESSM), una de las principales sociedades científicas europeas en el ámbito de la medicina sexual y la andrología.
Para mí, este paso supone mucho más que un reconocimiento profesional. Representa la oportunidad de contribuir activamente al crecimiento de una disciplina que ha evolucionado de manera extraordinaria en los últimos años y que hoy ocupa un lugar central dentro de la urología y de la medicina en general.
La ESSM es una sociedad de referencia en Europa en el campo de la medicina sexual. Reúne a especialistas en urología, andrología, ginecología, psiquiatría, endocrinología y otras áreas implicadas en la salud sexual, y trabaja para impulsar la investigación científica, participar en consensos clínicos y promover estándares formativos de alto nivel. A través de congresos internacionales, programas educativos, certificaciones y publicaciones científicas, contribuye de forma decisiva a consolidar esta disciplina como una especialidad basada en la evidencia y en la excelencia clínica.
Ser elegido Presidente Electo significa formar parte del equipo que ayudará a impulsar el crecimiento y la evolución de la medicina sexual en Europa en los próximos años. Es un honor representar a una comunidad científica de primer nivel y contribuir a su desarrollo académico y científico.
A lo largo de mi trayectoria he defendido la importancia de la superespecialización, la formación continuada y la investigación clínica como pilares fundamentales para avanzar en nuestra disciplina. La salud sexual forma parte integral de la calidad de vida de los pacientes, y abordarla con rigor científico, sensibilidad y un enfoque multidisciplinar es una responsabilidad que debemos asumir como médicos.
Este nombramiento no lo entiendo como un logro individual, sino como el resultado de años de trabajo compartido con colegas, mentores y equipos extraordinarios tanto en España como en el ámbito europeo. La medicina es, y seguirá siendo, un proyecto colectivo.
Comienza ahora una etapa ilusionante en la que el reto será seguir avanzando en el desarrollo de la medicina sexual en Europa con rigor científico y vocación de servicio. Nuestro objetivo debe continuar siendo el mismo: mejorar el conocimiento, optimizar los tratamientos y ofrecer una atención cada vez más precisa, humana y basada en la evidencia.

