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ENFERMEDAD DE PEYRONIE

La enfermedad de la Peyronie es una incurvación o desviación del pene debida a la aparición de una zona fibroso-inflamatoria que produce retracción de la albugínea del cuerpo cavernoso. La albugínea del pene es una pared elástica que, cuando el hombre está excitado y tiene una erección, permite que el pene crezca en longitud y grosor. Cuando se produce esta fibrosis provoca diferentes alteraciones morfológicas del pene: desviación, torcedura, lateralización, acortamiento peneano, indentaciones en el pene o pene en reloj de arena.

¿QUÉ ES?

La enfermedad de la Peyronie es una enfermedad benigna del pene. Se produce una fibrosis en el pene con la aparición de una placa y/o desviación del pene que va a condicionar la vida sexual de la persona. Puede llegar a ser devastadora dejando un pene totalmente afuncional.

Existen distintos grados de afección del mismo: leve, moderado, grave o muy grave. Cuando la enfermedad es leve, aún se pueden mantener actividad sexual, pero según se va fibrosando el pene, se va desviando cada vez más, al mismo tiempo que se acorta. Puede terminar quedando un pene muy fibroso, esclerosado, poco distensible, pudiendo llegar a imposibilitar mantener relaciones sexuales.

CAUSAS

La causa del Peyronie es desconocida. La teoría más aceptada es la sucesión de microtraumatismos en la túnica albugínea. Estos traumatismos se producen durante el coito, o incluso durante la masturbación. Secundariamente a ellos se activaría un proceso inflamatorio en el pene que acabaría desencadenando la aparición de una fibrosis en el pene.

Afecta a varones de todas las edades, aunque es más frecuente entre los 40 y 70 años. Puede llegar a afectar al 5-15% de la población o más. Es una enfermedad poco reportada por el paciente

Se distinguen dos fases de la enfermedad.

Fases Peyronie

  • Fase aguda: reacción inflamatoria de causa desconocida que provoca la aparición de la fibrosis. Habitualmente se acompaña de dolor con las erecciones y el paciente observa una desviación o deformación progresiva Suele durar entre 6-12 meses.
  • Fase crónica: la inflamación se reduce y queda la placa palpable y/o la desviación. El paciente deja de sentir dolor con las. La placa suele ser palpable, y en algunos casos puede calcificarse e incluso osificarse. Puede asociar disfunción eréctil en distintos grados. Y siempre provoca disminución importante del tamaño del pene.

Es fundamental acudir a un especialista tan pronto como se note alguno de los síntomas descritos en la fase aguda, dado que el inicio del tratamiento en esta fase puede detener la progresión de la enfermedad y evitar así secuelas más graves y tratamientos más agresivos.

DIAGNÓSTICO

Cuando un paciente consulta por curvatura del pene o desviación de pene, se le debe realizar una entrevista clínica en la que se le interrogará por los antecedentes: es importante saber qué otros factores de riesgo cardiovascular tiene el paciente para poder predecir la función eréctil o potencia sexual, conocer sus cirugías previas y las medicaciones que ha recibido.

A continuación, se le preguntará por el tiempo de evolución, grado de desviación, función eréctil o capacidad para tener erección y mantener una relación sexual. Es muy recomendable evaluar la Enfermedad de Peyronie con un cuestionario validado. Nosotros empleamos el PDQ, así como el IIEF para valorar la función sexual del paciente.

Posteriormente, se explora al enfermo para comprobar si tiene dolor al palpar el pene, detectar la consistencia y extensión de la placa y valorar el pene en su conjunto.

Como pruebas complementarias realizamos rutinariamente un análisis de sangre para valorar los factores de riesgo cardiovascular del enfermo. Nos gusta evaluar el cociente linfocito/neutrófilo, ya que en nuestra experiencia es un buen indicador de la fase en la que se encuentra la enfermedad: aguda o crónica.

Finalmente, le realizamos una Ecografía de pene y estudio vascular dinámico de pene. Esta prueba nos aporta gran cantidad de información morfológica de cómo está la placa: tamaño, localización, grado de calcificación, cuánto penetra, así como de su relación con las arterias del pene. De esta manera, en caso de operar al enfermo, conocemos la localización de las mismas y nos permite diseñar un mejor plan quirúrgico para el paciente. Por último, nos permite valorar el estado vascular y eréctil del paciente. Asociado a esto, realizamos un test de Kelami o fotografías del pene en erección para ver exactamente la desviación y otras consideraciones anatómicas importantes que puedan condicionar el tratamiento del enfermo.

Tratamientos conservadores

Suele ser el primer escalón terapéutico de la enfermedad, especialmente en enfermedades incipientes y en curvaturas poco pronunciadas. Aquí se incluyen distintos tipos:

  • Tratamientos orales: no han demostrado en ningún ensayo clínico su función, por lo que no los recomiendo en líneas generales.
  • Extensor de pene: han demostrado disminuir la curvatura y evitar la pérdida de longitud asociada del pene por sí solos. Son especialmente útiles en la fase aguda de la enfermedad, cuando la fibrosis ha comenzado a establecerse, para evitar que esta provoque una mayor curvatura o acortamiento del pene. Deben usarse durante un mínimo de 6 horas al día y nunca durante el sueño, dado que en ese periodo el organismo tiene erecciones espontáneas muy beneficiosas para el pene y que con su uso se impedirían.
  • Inyecciones intralesionales: verapamilo y colagenasa del Clostridium Histolyticum (Xiapex®). En ambos casos se trata de introducir en el interior de la placa fibrosa algún medicamento que provoque un cambio en la misma.
    – En el caso del verapamilo, se trata de un fármaco calcio-antagonista que tiene un efecto antiinflamatorio, siendo útil en la fase activa de la enfermedad. Su inyección periódica (el tratamiento estándar consta de cuatro inyecciones separadas una semana entre sí), unido al uso constante del extensor de pene, permite en muchos casos disminuir la inflamación presente y, por tanto, detener el avance de la enfermedad. En algunos casos, puede incluso mejorar la curvatura.
    – En el caso de la colagenasa del Clostridium Histolyticum, o Xiapex®, se trata de una enzima que disuelve el colágeno del que se compone la placa, por lo que su inyección, unida a maniobras de tracción y al uso continuado del extensor, mejora el grado de curvatura. Se trata del único fármaco aprobado por la FDA y la EMEA para el tratamiento de la enfermedad de Peyronie. Es una terapia indicada para enfermedades en fase estable, siempre que la placa se palpe y no se encuentre muy calcificada. Tiene complicaciones potencialmente graves (fractura de la placa), por lo que su administración debe ser realizada por andrólogos que hayan recibido un entrenamiento específico. Existen distintos protocolos para administrar el fármaco, pero en líneas generales debería constar de un ciclo con 2 inyecciones y re-evaluar si continuar con otro ciclo en 6 semanas. Desgraciadamente, el laboratorio que lo comercializaba ha retirado la indicación de este fármaco en Europa por motivos económicos.
  • Ondas de choque. También utilizadas para la disfunción eréctil, es un tratamiento que provoca una remodelación de la placa fibrótica y un aumento de la vascularización en el área de la cicatriz (aumentando la presencia de células capaces de destruir la placa). Pese a que no hay evidencia de que mejore la curvatura, sí es útil disminuyendo el dolor que se experimenta durante la fase aguda de la enfermedad.

Tratamiento quirúrgico

Cualquier tratamiento quirúrgico tiene por objetivo resolver definitivamente la curvatura y/o deformidad peneana y, si procede, la disfunción eréctil secundaria o concomitante. Por lo tanto, las soluciones quirúrgicas únicamente se plantean en la fase crónica o estable de la enfermedad. Existen distintos tipos de cirugías:

  • Plicaturas: en este grupo se engloban una serie de procedimientos quirúrgicos cuyo fundamento esencial es el mismo: dar puntos en el lado opuesto de la curvatura para conseguir enderezar el pene. Es la técnica más sencilla y se emplea en curvaturas poco pronunciadas (<60º). Además de su sencillez, tiene la ventaja de que la disfunción eréctil postoperatoria es poco frecuente, pero pueden conllevar el acortamiento del pene en 2-3 cm.
  • Parches: consiste en la extirpación o corte quirúrgico de la placa y la colocación de parche en su lugar para cubrir el espacio que ocupaba la misma. Los parches son tejidos que puede tener distintas procedencias y composiciones, siendo el de pericardio bovino uno de los más empleados. Con esta técnica se evita la pérdida de longitud del pene, aunque puede aparecer disfunción eréctil hasta en el 25% de los casos. Esta técnica se emplea en curvaturas complejas o de >60º.
  • Implantación de prótesis de pene: este procedimiento se reserva para pacientes que presenten disfunción eréctil severa o se estime que, dados sus factores de riesgo previos y la naturaleza del procedimiento al que se van a someter, la vayan a presentar con altas probabilidades tras la intervención. Así, en un solo acto, se procede a seccionar y, si es necesario, colocar un parche en el defecto que ocupaba la placa, teniendo la prótesis colocada en el interior. Prácticamente no se produce acortamiento del pene, pero tiene las posibles complicaciones asociadas a la colocación de la prótesis (ver apartado “Prótesis de pene”).

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